
Martes, 16 Septiembre

- Encuentra un buen compañero para empezar. Puede ser tentador en un principio selecciona a una persona basándose en la buena amistad que llevan. Lo mejor que puedes hacer es juzgar a esta persona desde el punto de vista del vivir el día a día. Compara sus hábitos diarios con los tuyos.
- ¿Esta persona tiene hábitos nocturnos o diurnos?
- ¿Esta persona es ordenada o desordenada?
- ¿Fuma? ¿Bebe socialmente? ¿Usa alguna clase de droga con fines recreacionales?
- ¿Qué clase de música le gusta escuchar? Y un detalle muy importante ¿Suele escucharla con el volumen al máximo?
- Sé honesto u honesta con lo que esperas de esta persona. Establece los límites y cíñete a ellos. En otras palabras, cumple con los límites acordados. Esto incluye también la comida, ropa, posesiones, actividades sonoras, áreas de uso común, fiestas, horas de descanso, limpieza del lugar y todo lo demás.
- Respeta la privacidad y el espacio personal de la otra persona. Esto es especialmente importante si comparten un espacio pequeño. Haz una clara delimitación entre tus cosas y las de la otra persona. De esta forma, solamente serás responsable por tus cosas. Con toda seguridad necesitarás pedir prestado algo, no importa cuan trivial sea esto, cuida de cualquier cosa que tomes prestada y devuélvela cuanto antes.
- Cumple con tus obligaciones y con tu palabra. Si mencionaste que limpiarás la cocina, que pagarás tu parte del alquiler y de los gastos compartidos o si dijiste que llamarías a tu casero para alguna reparación, hazlo.
- Prepárate para llegar a un acuerdo. No todos tenemos la misma idea acerca del día a día. No puedes pedirle a la persona que comparte el cuarto contigo que cambie sus hábitos diarios si tú no tienes la disposición para hacerlo también.
